La Furniel
La Furniel
MARZO 29, 2016
El incendio ha devorado las historias. Pese a las velas que evocan una especie de dolor que podría ser propio de un ser querido, la casa sólo tenía vida por la gente que la habita.
Miro el espacio vacío
Entre el único edificio del futuro malogrado
y la plaza sempiterna de melancólicos árboles
Entre el atardecer y la noche
Del Huenuleufu que amo.
Tu ausencia es la ausencia
De un ser querido e ignorado
Ya muerto
Porque tu cuerpo ya no respira
Y sólo las ruinas quedan
Donde un día se hacían las historias
Que ocupaban los fantasmas
o la gente que paseaba por sus salones.
Los años nos dejan los recuerdos
En el que estabas y vivías
Con ánimas y leyendas
Con historias y cuentos
De torturas y manías
De caballeros trastornados
de poder y de sadismo.
Y la emoción empieza a quemar las mejillas
Sólo para mirar y sentir
que ya no estás a punto de derrumbarte.
Pudimos hacer más para conservarte
Pudieron los que podían
Hacer mucho más que encenderte velas.
Si fueras un muerto,
Y tu alma estuviera en el cerco
Que rodea las ruinas,
No te aproximarían fuego a la mirada.
Supongo que la intención es más noble
Que esta triste simbología del amor y la esperanza
De que estés viva
Pues como la víctima entiendo
Que preferirías estar muy lejos
De tu ardiente victimario.
El árbol del pacto resiente tu partida
Enorme y distante
Frío como la fuente vacía
ahumada y pusilánime te extrañan
Pero resistente como tu recuerdo en su follaje
Frente al ardor del fuego.
Tu sombra nos perturba
Las voces de tus habitantes
Ese frío viento que era impedido
Por tus muros
Y transita vehemente
Como si no hubieras existido
Donde ya no transita nadie.
Las lágrimas del mito en el palacio
no bastaron para detener la furia
De la combustión y el olvido.
Me pregunto cómo puede olvidarse
Algo tan grande y tan presente.
Huenuleufu no es el mismo.
Pero tu partida humeante
Nos recuerda
que hasta los inmortales gigantes
se mueren.
Se mueren de abandono como los arboles
Se mueren de ingratitud como los padres
Se mueren de viejos como los abuelos,
que hicieron este mundo
y nos reprochan lo que hacemos.
La familia Furniel yace
en la esquina del siglo pasado
Tan abandonados como quienes
lucharon por este mundo
que es hoy posible.
Los fantasmas habitan las promesas borradas
los decretos, los contratos, los partes
las reuniones, las exposiciones, los talleres.
A los dueños de este fundo
A los patrones de la manzana
Sólo les importa la próxima elección
Y que ya no habrá centro de reuniones en el centro.
El patrimonio lo eras tú, extinta casa
Fantasma casa de recuerdos.
Pero también los es nuestra memoria.
Y mientras viva un corazón
Tus ventanales y las lágrimas
Tus palomas
Quedarán en las historias
En los cuentos, en las fotos, en el boca a boca,
Tal como este beso
Que guardo para el futuro
Donde una musa me robe
Lo que nunca he conseguido.
incendio-casa-furniel
Sé como los profetas
Que el pueblo tiene más historia
Que una hermosa mansión vieja.
Hay que construir en algo mucho más firme
Que ancestrales vigas de árboles.
Pero se debe construir con la memoria intacta
Considerando a mujeres y hombres
Que las estructuras no miden el tiempo
Y sólo las personas tienen la facultad
De otorgar un nombre para recodarlo
Y cruzar el tiempo y los siglos
Con sólo pronunciarlo.
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