Lamentos anónimos



I

No codicio el silencio sino para lamentarme
podrido de todo lo que urge sanar.

duele el abismo,
los espirales del odio
las tormentas de sangre
y los tostadores de pan.

no comprendo las cifras
no entiendo el progreso
sin embargo, sólo espero
horizontes plagados de alegrías
bares decadentes
bohemios suicidas
“poetasincorregiblesnecios”
para pelear con ellos hasta la muerte,
hasta el fracaso total del mundo,
obsesos en negar el orden
las tarjetas de crédito
los basureros
la policía
la bolsa
la resaca y el mal aliento,
en la placidez de dormir con las musas
desnudas y plenas de la verdad
lujuriosas del sentido,
del simple existir,
de procrear sin pensar en mañana
o en los huéspedes del dolor
o marzo del año que viene.

no codicio el silencio sino para lamentarme
y el llanto del abismo, me comprende.


II

sobre sí mismo
cae el sol,
repetidamente.
En su orgullo se envilece
Y se quema cuerpo adentro,
Secretamente,
Implosivamente.

La brutalidad de su orgullo
A tu orgullo se parece,
Y la galaxia toda
en ella gira
bailando un limbo,
Y los planetas
y los “noplanetas”.

Cuál será el pecado de tu ira?
Y tu silencio?
Y tu llanto desolado?
Cual será el sendero de tu tristeza?
Y las vertientes furiosas?
Y las arboledas?
Y sus alamedas?

Sobre mí mismo, es el sol.
La melodía de las fases de la luna
y la fiesta elíptica de los planetas,
y los que no.

Sobre mí es mi discurso,
de mis lágrimas sangrientas,
 de mi dolor absoluto,
de mi vergüenza perpetua.
Soy lo único que importo
cuando hablo de mí
y de mi gran sufrimiento:
Vivir.
Ser.
Existir.
Estar.
El tiempo y el espacio cruzan puertas
a dimensiones equivalentes
que en mí mismo son una sola.

Un caleidoscopio simula ciertas emociones,
reproduce sólo ciertos laberintos,
crea ciertos colores,
más no la furia del trauma doloroso.
Ese descubrir que estar es un poema,
una coherencia natural
no sistematizada,
no racionalizada,
constantemente demostrada
en su invisible belleza
que armoniza con todo
y disgrega a la nada
con su feliz indiferencia;

¡¡ Oh la farsa !!
¡¡ Oh muerte !!
Las páginas en blanco y los silencios,
los momentos inertes y la paraplejia de pereza,
la consecución de un nombre,
me llaman desde un horizonte rectilíneo
como desde un “nirvanaparadiso”
o un vacío occidental de artefactos susurrantes de alma,
una promesa y un espejismo,
que claman por mi sangre desesperados
a la tierra de los números y los intereses
con un dorado plástico,
sonrisas cansadas y códigos repetidos.

En serie se produce el “ensimismo”,
y voy a él como el ególatra
que se satisface con pequeñas cosas que hablan de él
con redundancia onanista.

Cabizbajo perpetúo mi joroba,
Mi tumba
El peso de mis muertos y fracasos y mis culpas
Como costal de plomo a la espalda.
Como contando cada segundo desperdiciado
En vivir mejor
En ser mejor
En existir mejor
En estar mejor.

He dejado de culpar al mundo
Qué saben los pobrecitos de madurar, de dar frutos,
de gozar el infinito siendo nadie.

No me sirve el discurso del espíritu.
Si ello quisiera no lloraría
No intentaría ser el sol de esta galaxia
De éste sistema
De esta provocación a la nada.
Ningún conformismo será pleno si puedo soñar
Que vencerme es posible,
A ese que llora y a ése que ama,
A ese que sueña a ése que engaña,
A ese que piensa
A ese que cree...
Que cree.

Soy el corazón del mundo;
El sonido del espacio;
el no retorno.
Me perpetúa lo que absorbo,
Lo que del mundo aprendo
como sonrisa o llanto,
como iluminado u oscuro.
Devoro el corazón de lo que está cerca
Y le hablo de mí mismo,
de lo que han olvidado.

Gira el mundo sobre mí como si me importara,
como si les importase,
pero ninguno tiene remedio
pues así era como se supone que
las escrituras de lo eterno
determinaron las prescripciones del miedo
y las leyes del mundo con los dioses.

Yo transmuto pilares,
Amo la ciencia de caminar a medianoche
A medio día,
Respirar en primavera
mientras los relatos del alma
Atraviesan mis ojos y los enloquecen
de nuevas hiervas o bocados maravillosos.

Magnas obras hizo el creador,
Poesías incompletas somos los que andamos en su búsqueda,
Un tratado de eufemismos es la doctrina oficial,
Brutalidades agónicas de lógica
el deseo ensimismado....
Sin propósito somos
Puros llantos idiotizados.

III

Compro ilusiones
Me visto de gala para el velorio de mis sueños.
Corazón herido, angustia sangrante,
beso a mi madre.
En vez de saludar a mis amigos
huyo a el silencio.
Las “nopalabras” me dicen que no hay cariño
Las “nopalabras” dicen que todo me sobra.
Una idea errante perfora mi boca
Y la sella.
La soledad pare muecas de dolor
que no se parecen a la muerte.
Habrá sido el hastío o la perpetuidad de los yerros,
la virulencia de masacres
(cada vez la misma piedra)
se antoja detenerme y a nadie le importa.
Ni a mí me importa.

Debo ser estúpido o lerdo.
El éxito no tenía manual
Y nunca incluyó el fracaso.

El dinero es todo lo que ostentan
Que los redime y su sonrisa perfecta
Rasguña mi cara
Pisotea lo que queda de mi orgullo.
El poder de eso es lo que los separa
Pero no son distintos ni a tí ni a mí
Si su destino es la misma tierra
Con gusanos.

Eso si sólo es posible podrir lo podrido
Eso si sólo esta vida era para ellos vida
Si de verdad vivían, viven o divagan como muerto vivientes
Los hipermercados.

Compro ilusiones por alma
Debí decir permuto, cambio, hago el trueque
Necesito la chispa en los ojos
Fuego en el ánimo.
Dicen que es la juventud la que da esa fuerza
Un hálito divino, el don,
Creo que mi juventud se ha ido.

Compro ilusiones
Permuto el olvido y la ignominia.
Cambio el furor por la desidia
Hago trueque de estas ganas de morir por ganas de amar.

Quiero permanecer como dice Oliverio:
“Basta que alguien me piense
Para ser un recuerdo”.

Sí, a tí te hablo maldita muerte.
Extiendo mi mano hacia el oscuro abismo
Y rozo las tetas pequeñas de una malnacida
Desnutrida y opaca pelada.
Y me excito tanto como dios en el primer día
Sabiendo que todo termina mal
Y cuál es mi hora.

Compro ilusiones.
Comercio almas.
Se alquilan sonrisas.


IV

Qué es el amor preguntas
mientras coges mi mano
y las frazadas nos impiden
ver que estamos juntos...
El amor es la luz del universo
y cruza el firmamento
para radicarse en tus ojos.
Yo te amo,
Ya sea por ese brillo
que perpetúa en tí el infinito,
o porque el atardecer trae una brisa
que nos recuerda los dulces,
los ingratos momentos.

La luz es el amor, amor.
Y también su sombra,
el odio,
el vacío.
Sabes que el amor es también el olvido,
Y la ira, y la muerte,
La pasión, la pereza,
todos los pecados.

Yo te amo,
El amor se me abulta en el pecho
como un hombre compungido
que busca en tus labios
aquella sonrisa exquisita,
esa felicidad que siempre se escapa,
esa plenitud de bendita y simple belleza.

Del amor comen la vida y la muerte,
Por amor moriremos y por amor mataremos,
Así que nunca te sorprendas
de que el asesino ame a su víctima,
y el violador,
y el destripador,
y el marica;
pues ellos y los otros beben de la sangre,
del amor en su sombra.

Un atardecer me mira enfurecido,
congela mis mejillas,
se diluye con desprecio;
tras de sí un desenfadado río escalonado de colores,
desde el fuego incomprendido
al celeste inmaculado;
ilusionados, vehementes, en la locura de imaginar la noche,
la que cae, la que los ciega, la que los apaga,
la que dibuja perfiles al horizonte,
la que despierta estrellas en la tierra,
la que invita con Morfeo a una cama,
o a un eros clandestino
o a un matrimonio consumado.

Qué es el amor preguntas,
yo te garantizo que sólo sabremos de él
que es un malestar rojo,
una paz iluminada,
una violencia fraticida,
un deseo,
múltiples propósitos,
tal vez un hijo,
tal vez trascendencia,
pero siempre una promesa y un engaño
que comienza con una cosquilla en la entrepierna.

El amor es eso, amor
o la inagotable luz del universo...


V

Puedo responder que odio
porque vivo
y respirar en esta hierba amarga
ni me denigra ni me ampara
de lo que ahora siento.

las palabras del amor se fueron,
pasearon contigo,
se enterraron,
perdieron el olor a flores,
se cagaron como palomas
en una plaza para viejos.

todo lo que te puedo decir,
ya se ha dicho.

puedo decir que odio porque vivo,
y no puedes quitarme esa sensación
pese a lo vivido.
ni porque reímos a la luz de la luna
ni porque lloramos cuando nos entristecimos

mas abandonado que ahora,
nunca.

el vacío de no hallarnos me devastó por completo
odio el amanecer como a tu sonrisa
odio el pan desabrido como a tu boca
odio el recuerdo agrio,
odio porque vivo.

porque cobijado en esta insulsez de hierba
con una angustia que no empieza ni acaba
porque ni con tu amor ni mi amor el tiempo se salva del olvido
o del hambre de la nada,
sepulto en mi corazón lo que me queda:
odio…
odio y estas inútiles palabras….


VI

Las entrañas de este vino turbio,
malparido y deseado con vehemencia
ruge la demencia del recuerdo,
explosiona cada aullido sonámbulo
en que suspiré los purpuras suicidios
de mis redentores de utopía.

Ahora que la nebulosa del escándalo
luce todas su máscaras,
yo me enveneno de su sangre,
de su paraíso invertido de demonios
para celebrar la fiesta de la decadencia.

Fumo todas sus hierbas
Bebo todos sus floripondios y batallas del absurdo
para suicidarme de la risa...
para destruirme cada vez más hondo
para hallarme en este sinsentido
que comienza en las flores de tu muerte y
se confunde en los colores de los dioses en su ocaso.

Una pálida mentira negocia con mi alma;
Y yo a la vida ya robé su secreto...

La hiel del llanto,
la botella negra,
cristaliza mi ternura en dos sorbos amargos a recuerdo
y veo parir la prostituta
siniestros monstruos que blasfeman olvidarte....
Gritan,
ensimismados en el odio,
al borde del abismo,
que te aborrecen, vida...
Y es que ya conocen tu secreto...!!!


VII

Desde mi autoridad moral de sensible poeta,
pues la inteligencia no puedo demostrarla
con un oficio de mejor conveniencia
para pagar la comida que me mata el hambre de hombre necesitado de beber
para amar el espíritu,
la charla nihilista y algunas formas del gobierno del cuerpo femenino sublimado,
y porque me brotan palabras como a la mañana el rocío,
puedo decir que vengo a aportar la verdad
y que sólo de letras la espada está compuesta
en este universo de hojas en blanco.

Que ni la fuerza ha podido contra este puño de dedos
esta aglomeración de amantes prostitutas del verso.
La nada se come los deseos más espurios
y la vida cadenciosa de monótonos quehaceres.
Que el silencio aprisiona y el olvido envilece
todo lo que queremos recordar.
Lo que somos o lo que fuimos.

Que el futuro sí, no es ninguno
Y que las sonrisas son...mejor digo vierten
sobre el presente
el dulce sabor de una amarga dicha.

Respirar desde esta autoridad moral
en la cúspide de un podio imaginario
en que los premios nunca inflaron mi flatulento ego,
es la felicidad más triste y más plena...

Enrrostro al tiempo lo único que tengo:
un horizonte infinito 
una ensoñación de placeres
en mi única vida,
finita
solitaria
como todas las líneas
de un tiempo que aún no ha muerto.



VIII

Inocencia ya te has ido
....rogaba para que los sueños me llevaran
a donde una pesadilla no me alcance,
ni el frío del horror de los peñascos
de soledades que fueron mas fuertes que mis padres.

Amé las mañanas azules y los juegos ligeros
como el viento dando frutos,
y partió el brillo de mis ojos,
la vida ignorante,
hacia el desengaño.

Los días felices jamás volvieron
ni hubo madre ni perro,
que me ladre un abrazo.

Los amigos no volvieron,
O se quedaron.
El olvido lo celebra:
Mi corazón se ha oxidado.

El desgarro en la garganta y la voz siniestra
Es el eco de lo turbio que murmura al mundo
Palabras soeces con cortina de humo.

Inocencia ya te has ido.

Tu recuerdo obsoleto me roba dos sonrisas:
Una para mí y otra para engañarme.
Mi fallida inocencia tiene un día del juicio
una madre que fuma y una ausencia permanente.

El rito de la sangre clama del destino su cuota
y mi psiquis se aferra a musas bellas prepotentes.

Llorando mis suspiros
en una tarde vehemente
el dios de la derrota
se asila conmigo en el bar de la miseria
donde tocan pusilánimes
tristes canciones,
siendo la tragedia
sólo beberse la noche.


IX

El ruido de las calles no me importa
El olor contaminado
Otras personas como yo.

Hacen cosas con la mente en otra parte
Y se refugian en los dioses
Para olvidar lo que son.

Juran que son lo que hacen
Temen la nada,
Y, de la muerte, el horror.
Todos sus intereses se parecen
Y para desigualarme
bebo hasta el cansancio,
Para olvidarme del “yo”.

Ojalá pudiera decir:
Soy como el ego del universo
Y de la criatura más diminuta:
Me amo con vehemencia
Sin importar la apariencia
Simplemente SOY.

Tengo conciencia de ser
De estar y existir
Distinto del hombre y la mujer
Que interpretan sus roles en la vida,
Y se cansan y se envician
Y se elevan hacia la cima
De los dólares o el espíritu.

En medio de la selva en que camino
En medio del cemento y de los cables
En medio del ruido y de la estática
Entre el catalítico y la tienda de perfumes
Afirmo que soy lo que soy
Ante la indiferencia amurallada
Que como yo cantan a sí mismos
El canto universal del individuo.

A quien le importan los motivos originales
Si en definitiva el eterno retorno
Juega con nosotros a nada nuevo bajo el sol.

En silencio el espíritu me gobierna
Mientras afuera la vida y el trafico,
Transcurren hacia donde no voy.
Y trato con firmeza de convencerme
De nunca olvidar
lo que en verdad soy.


X

Poseo un dolor desenfadado
Comienza mirando el cielo
Y ansío el vuelo de la libertad
en el regazo de la madre de las bestias
o en la caja de pandora neoliberal
o en el temor que absorbe todas mis súplicas altruistas.

Dios murió con mi madre
Y odio el amanecer de cada día.
Soy huérfano de todas las esperanzas
y el vengador de los despojados.
Soy el portavoz de los malditos,
Un noble acero con aliento a metralla
de verdades proféticas y eternas.
Tengo compromiso con la era
Soy un elegido
o algùn hijo de nadie 
al que nunca le enseñaron
que el mundo nada le debe
y que no debe creerse más de lo que vale.

Las amplias alamedas se abren a mi paso
Mas no las editoriales y los premios que necesito
Para financiar mi trabajo.
Yo no vivo de esto
Pero aguardo paciente algo de reconocimiento
Un día indeterminado del futuro
Cuando yo no esté pero sí mis palabras.
Lloro al atardecer por la melancolía
que me provocan las multitudes.
Por el agónico alarido de los anónimos
Por el estertor de cada demencia fratricida y falsa
Por la impotencia de no hallar en la belleza
Suficiente sentido.
Veo los elegantes empresarios que me ignoran
Que me abusan
Que me explotan
Que se apoderan del mundo,
Y más que enfadarme con ellos no puedo
Porque luchar no forma parte de lo que creo.
Grito para que me oigan,
Insulto para los demás despierten,
Pero no soy líder para conducir a nadie,
No tengo poder para amar a nadie,
Todos poseen los mismos pecados,
No creen en nada
Todo es absurdo
Y perder la sangre o la voz
Tampoco tiene sentido.
Prefiero redimirme en la poesía del escándalo soterrado
En el despecho de mares de sal no derramados
Por temor a imaginar luz,
Que la oscuridad no me molesta.
Anónimo ofendo y predico:
Que todo está perdido como en el infierno:
¡ ABANDONAD TODA ESPERANZA !

¡ DÉJENSE DOMINAR POR EL AVERNO !

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