Resurreccion
Desde mi autoridad moral de sensible poeta,
pues la inteligencia no puedo demostrarla con un oficio de mejor
conveniencia para pagar la comida que me mata el hambre de hombre necesitado de
beber para amar el espíritu, la charla nihilista y algunas formas del gobierno
del cuerpo femenino sublimado,
y porque me brotan palabras como a la mañana el rocío,
puedo decir que vengo a aportar la verdad
y que sólo de letras la espada está compuesta
en este universo de hojas en blanco.
Que ni la fuerza ha podido contra este puño de dedos
esta aglomeración de amantes prostitutas del verso.
La nada se come los deseos más espúreos
y la vida cadenciosa de monótonos quehaceres.
Que el silencio aprisiona y el olvido envilece
todo lo que queremos recordar.
Lo que somos o lo que fuimos.
Que el futuro sí, no es ninguno
Y que las sonrisas son...mejor digo
vierten sobre el presente
el dulce sabor de una amarga dicha.
Respirar desde esta autoridad moral
en la cúspide de un podio imaginario
en que los premios nunca inflaron mi flatulento ego,
es la felicidad más triste y más plena...
Enrrostro al tiempo lo único que tengo:
un horizonte infinito
una ensoñación de placeres
en mi única vida,
finita
solitaria
como todas las líneas
de un tiempo que no ha muerto.
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