Amor de oficina
Reverdece el campo. La lluvia en manantiales sordos habla del cielo y de tí cuando triste miro el vaho que se impregna en la ventana. El vapor del cafe toma la hora, y en tí pienso, mientras dibujo ilusiones y gotas de recuerdos que caen hacia mis cartas. El cemento es el culpable. Y recupero de tí el horizonte, la ciudad llena de ventanas, llena de agua que penetra sus mentiras. Y como el calor del cafe,corazón adentro,te meces en mi felicidad, reconfortándome.
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