Sobre sí mismo



sobre sí mismo

cae el sol,
repetidamente.
En su orgullo se envilece
Y se quema cuerpo adentro,
Secretamente,
Implosivamente.

La brutalidad de su orgullo
A tu orgullo se parece,
Y la galaxia toda
en ella gira
bailando un limbo,
Y los planetas
y los no planetas.

Cuál será el pecado de tu ira
Y tu silencio
Y tu llanto desolado.
Cual será el sendero de tu tristeza
Y las vertientes furiosas,
Y las arboledas
Y sus alamedas.

Sobre mí mismo es el sol.
La melodía de las fases de la luna
y la fiesta elíptica de los planetas,
y los que no.
Sobre mí es mi discurso,
Y de mis lagrimas sangrientas,
Y de mi dolor absoluto,
Y de mi vergüenza perpetua.
Soy lo único que importo
cuando hablo de mí
y de mi gran sufrimiento:
Vivir.
Ser.
Existir.
Estar.
El tiempo y el espacio cruzan puertas
a dimensiones equivalentes
que en mí mismo son una sola.

Un caleidoscopio simula ciertas emociones,
reproduce sólo ciertos laberintos,
crea ciertos colores,
mas no la furia del trauma doloroso.
Ese descubrir que estar es un poema,
una coherencia natural
no sistematizada,
no racionalizada,
constantemente demostrada
en su invisible belleza
que armoniza con todo
y disgrega a la nada
con su feliz indiferencia;

Oh la farsa !!
Oh muerte !!
Las paginas en blanco y los silencios,
los momentos inertes y la paraplejia de pereza,
la consecución de un nombre,
(ambición y reconocimiento
de lo que ni siquiera he luchado por ganarme.),
me llaman desde un horizonte rectilíneo
como desde un nirvana paradiso
o un vacío occidental de artefactos susurrantes de alma,
una promesa y un espejismo,
que claman por mi sangre desesperados
a la tierra de los números y los intereses
con un dorado plástico,
sonrisas cansadas y códigos repetidos.
En serie se produce el ensimismo,
y voy a él como el ególatra
que se satisface con pequeñas cosas.

Aunque soy el mejor mediocre
(Y todos los días me esfuerzo en mantenerme en ello)
Aún me frustra la idea de no vencer a nadie,
Y el presentimiento de que aún intentándolo,
no valdrá la pena,
ni la alegría, ni el trabajo,
ni cada mililitro de cada lágrima
deshaciéndose en el pecho de mi musa
o en los de la tierra.

Cabizbajo perpetúo mi joroba,
Mi tumba
El peso de mis muertos y fracasos y mis culpas
Como costal de plomo a la espalda.
Como contando cada segundo desperdiciado
En vivir mejor
En ser mejor
En existir mejor
En estar mejor.

He dejado de echarle la culpa al mundo
Dicen que tal vez he madurado mientras lloran porque no tienen plata:
Qué saben los pobrecitos de madurar, de dar frutos,
de gozar el infinito.

No me sirve siquiera esta victoria moral,
el discurso del espíritu.
Si ello quisiera no lloraría
No intentaría ser el sol de esta galaxia
De éste sistema
De esta provocación a la nada.
Ningún conformismo será pleno si puedo soñar
Que vencerme es posible,
A ese que llora y a ése que ama,
A ese que sueña a ése que engaña,
A ese que piensa
A ese que cree...
Que cree.

Soy el corazón del mundo;
El sonido del espacio;
el no retorno.
Me perpetúa lo que absorbo,
Lo que del mundo aprendo
como sonrisa o llanto,
como iluminado u oscuro.
Devoro el corazón de lo que está cerca
Y le hablo de mí mismo,
de lo que han olvidado.

Gira el mundo sobre mí como si me importara,
como si les importase,
pero ninguno tiene remedio
pues así era como se supone que.
las escrituras de lo eterno
determinaron las prescripciones del miedo
y las leyes del mundo con los dioses.

Yo transmuto pilares,
Amo la ciencia de caminar a medianoche
A medio día,
Respirar en primavera
mientras los relatos del alma
Atraviesan mis ojos y los enloquecen
de nuevas hiervas o bocados maravillosos.
Magnas obras hizo el creador,
Poesías incompletas somos los que andamos en su búsqueda,
Un tratado de eufemismos la doctrina oficial,
Brutalidades agónicas de lógica
el deseo ensimismado....
Sin propósito,
Un llanto idiotizado.

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